¡Saludos!

Bienvenidos a este espacio en el que se puede uno sacudir y espantar lo malo. Más que bienvenido a sacudirte los propios espíritus.

Thursday, March 27, 2008


¡Bendito!
Es increíble lo que el internet ha hecho en un poco más de quince años. Podemos conocer gente, comunicarnos con aquéllos que pensábamos olvidados, encontrar direcciones, mapas, fotos, comprar… Infinidad de cosas. Todo esto, sin embargo, es muy triste cuando, a través de ondas radiales filtradas por las conexiones mágicas se oyen noticias como los arrestos que esta mañana comenzaron en Puerto Rico.
Después de dos años de investigación, a una semana de la renuncia de Spitzer, a un par de días de las acusaciones de perjurio al alcalde de Michigan, los federales toman mano del caso puertorriqueño y comienzan a arrestar a funcionarios desde temprano en la mañana. No se puede decir que fue una sorpresa. No lo fue. Se estaba esperando desde hacía mucho, y muchos, seguramente, pensaron que el caso se había olvidado. La maquinaria legal en Estados Unidos, sin embargo, funciona a base de estrategias sutiles y sorpresivas. Pacientemente, esperan y rondan, reúnen la evidencia para caer, súbitamente, sobre su presa. Si cayó Enron, si, esquinado, Spitzer renunció, funcionarios de la última colonia del mundo van a ser pececitos en el agua del mar federal que son fáciles de atrapar.
Es muy triste. Es la primera vez que veo a mi esposo casi llorar por su país. Es confirmar las limitaciones políticas de la isla, la necesidad de un cambio profundo que al parecer no quiere llegar, marcar más el trauma identitario -¿quién los va a dirigir?- y avergonzar al pueblo de Puerto Rico frente al mundo- ¿por quiénes votan la gente de ese país?-. Si ya las mentes preparadas han salido de la isla, ahora volarán más alto y, definitivamente, no regresarán.
Notiuno tiene un festín. Han corroborado lo que llevan anunciando desde hace más de un año. Ojalá y no se hubiese confirmado. No es lo mismo llamar al diablo que verlo venir, y ahora que está allí, en las puertas de la Fortaleza y en un tumulto en el edificio federal, da pena, mucha pena, la situación. Sólo queda decir lo que decimos siempre y en espera de mejores noticias: ¡Ay bendito, Puerto Rico!
“Debo ser franco: para mí ese país es el mejor de la tierra, y son mis compatriotas mis hermanos. Tú celebras en mí este movimiento de afecto; pero me hablas de las tormentas y las marejadas. Sí; veo claro. Mis hermanos flotan en las tormentas de un difícil renacimiento. ¿Qué quisieran? Una patria libre, una patria redimida por la convicción o por la sangre, una patria que imitara las heroicidades de esas otras que sacudieron el yugo que las humillaba. Mis hermanos quisieran eso, pero dudan de sí mismos; temen la derrota, les espanta el desastre”. – La charca, Manuel Zeno Gandía

Monday, March 24, 2008


Hace mucho que no paso por aquí. La vida se va comiendo a uno en vez de uno comérsela poco a poco. Siempre he comido lento y no sé por qué, con estos momentos y este tiempo, no puedo hacer lo mismo. Siempre voy rápido, calculando, pero rápido. Tal vez es esta vida de “estudiante eterna” que tengo… Qué se le va a hacer.
La nena ya está caminando y no hago más que impresionarme ante la rapidez del tiempo. Cumplió un año, no tiene dientes, y ya toma leche de verdad. Es lo único que no planifico y me encanta. Es lo único que me hace pensar en el tiempo y su rapidez, pero sin ninguna ansiedad. Me la disfruto y me la como con la mirada, sus andanzas y primeros pasos en esta vida. Rápida y dilatada. Ojalá que así continúe en el futuro. Ya yo, aunque quiera, sólo me detengo a dar un respiro y seguir con los platos, con las botellas que hay que lavar y con las clases que tengo que planificar. Finalmente me duermo. Antes me costaba, ya no. Ahora es muy fácil poner la cabeza en la almohada a las 10:30pm y caigo. El respiro, sin embargo, es esa cosita humana que va tomando forma independiente. Me hace reír y me hace validar esta media vida que pensaba no se validará hasta que terminara de estudiar. “It’s amazing” como dicen mis estudiantes…
Y, en honor al tiempo que pasa y se dilata:

El tiempo deja de ser tiempo
Para convertirse en un
Espacio de infinitos
Quehaceres.
De pasmados silencios
E inmutables palabras.
En ires y venires,
Sorbos de café
Contemplaciones dormidas
Y complacientes intentos de exploración.
El tiempo no es tiempo
Y se fabrica en muñequeos
De números arábigos o romanos,
Pausantes en el pulso de la sangre
Quien realmente se lleva y se trae,
Se detiene y se impulsa
En un pum-pum de acciones y deseos.