
Hace mucho que no paso por aquí. La vida se va comiendo a uno en vez de uno comérsela poco a poco. Siempre he comido lento y no sé por qué, con estos momentos y este tiempo, no puedo hacer lo mismo. Siempre voy rápido, calculando, pero rápido. Tal vez es esta vida de “estudiante eterna” que tengo… Qué se le va a hacer.
La nena ya está caminando y no hago más que impresionarme ante la rapidez del tiempo. Cumplió un año, no tiene dientes, y ya toma leche de verdad. Es lo único que no planifico y me encanta. Es lo único que me hace pensar en el tiempo y su rapidez, pero sin ninguna ansiedad. Me la disfruto y me la como con la mirada, sus andanzas y primeros pasos en esta vida. Rápida y dilatada. Ojalá que así continúe en el futuro. Ya yo, aunque quiera, sólo me detengo a dar un respiro y seguir con los platos, con las botellas que hay que lavar y con las clases que tengo que planificar. Finalmente me duermo. Antes me costaba, ya no. Ahora es muy fácil poner la cabeza en la almohada a las 10:30pm y caigo. El respiro, sin embargo, es esa cosita humana que va tomando forma independiente. Me hace reír y me hace validar esta media vida que pensaba no se validará hasta que terminara de estudiar. “It’s amazing” como dicen mis estudiantes…
Y, en honor al tiempo que pasa y se dilata:
El tiempo deja de ser tiempo
Para convertirse en un
Espacio de infinitos
Quehaceres.
De pasmados silencios
E inmutables palabras.
En ires y venires,
Sorbos de café
Contemplaciones dormidas
Y complacientes intentos de exploración.
El tiempo no es tiempo
Y se fabrica en muñequeos
De números arábigos o romanos,
Pausantes en el pulso de la sangre
Quien realmente se lleva y se trae,
Se detiene y se impulsa
En un pum-pum de acciones y deseos.


No comments:
Post a Comment